De acuerdo con el informe del Instituto Nacional del Agua (INA), el comportamiento de las altas cuencas da un respiro temporal para los próximos días. Mientras tanto, se mantiene la asistencia a los 426 evacuados y 1.088 autoevacuados.

El director de Defensa Civil, Bruno Lovinson, dijo que la evolución del río Paraná mantiene en alerta a las autoridades provinciales. Aunque en los últimos días el pronóstico cambió favorablemente —se espera que el nivel en la capital descienda hasta los 7,12 metros el próximo 7 de noviembre—, pidió cautela y remarcó que el monitoreo de las cuencas continúa de manera permanente. Actualmente, el nivel del río se ubica en los 7,36 metros.
“Nos sorprende bastante porque vemos mucho caudal de agua en las altas cuencas. Ojalá se cumpla este pronóstico, porque traería una mejora para las familias ribereñas”, expresó el funcionario, en diálogo con República de Corrientes.
Según detalló, las lluvias registradas recientemente en las altas cuencas no alcanzaron los valores previstos para el fin de semana, que se estimaban entre 200 y 250 milímetros.
Sin embargo, aclaró que, aunque se atraviesa una situación de bajante, hay una onda de crecida en curso en el tramo misionero-paraguayo que volvería a elevar el nivel del Paraná, aunque no necesariamente de forma significativa.
De acuerdo con el pronóstico extendido que reciben Defensa Civil y el Instituto Nacional del Agua (INA), no se prevén precipitaciones de relevancia en la región durante la primera y segunda semana de noviembre.
Pese a ello, el Servicio Meteorológico Nacional anticipa el regreso de lluvias y tormentas a la capital correntina a principios de la próxima semana, con probables inestabilidades y chubascos marcados entre el lunes 2 y el martes 3 de noviembre. Cabe destacar que inicialmente se esperaba para esa misma fecha una nueva onda de crecida con niveles de anegamiento similares a los picos más críticos del actual período.
“Esa información se modificó, y espero que esos valores no se vuelvan a modificar”, sostuvo Lovinson.
En cuanto al panorama social, el director informó que disminuyó la cantidad de personas evacuadas, aunque aumentaron las autoevacuadas y las asistidas. Hasta el mediodía de ayer el relevamiento oficial arrojaba un total de 426 personas evacuadas y 1.088 autoevacuadas.
Como parte del plan de contingencia implementado por el Gobierno provincial y el Municipio capitalino, la Escuela N.º 223 del barrio Pujol continúa funcionando como centro de evacuados operativo, albergando a unas 30 familias que reciben contención integral del Ministerio de Desarrollo Social. En tanto, en villas veraniegas como Paso de la Patria e Itatí, los pobladores afectados aún permanecen imposibilitados de regresar a sus viviendas.
Las perspectivas meteorológicas oficiales prevén precipitaciones superiores a las marcas históricas para noviembre y diciembre tanto en el territorio correntino como en los tramos compartidos con Brasil, Misiones y Paraguay.
Finalmente, Lovinson destacó que el Comando Operativo de Emergencias (COE) incorporó nuevas plataformas y tecnología para optimizar el monitoreo y la anticipación de escenarios. Esos datos se comparten periódicamente con el gobernador Juan Pablo Valdés y los organismos que integran el comando unificado para orientar la asistencia y prever el impacto en las comunidades y actividades productivas.
El funcionario advirtió además que los pronósticos sobre el fenómeno del Niño contemplan lluvias por encima de lo normal y que la emergencia podría extenderse durante varios meses. “Tenemos que ser cautos, observar el dinamismo de la emergencia y emitir alertas con anticipación para que la gente y los organismos puedan prepararse”, concluyó.

