El sector enfrenta un notable descenso en la demanda. En Corrientes, el kilo de asado se vende a entre $ 12.000 y $ 24.000. El pollo también sufrió variaciones significativas y dejó de ser una opción económica.

En los últimos meses, el sector cárnico experimentó un notable descenso en el consumo de carne, con cifras alarmantes que reflejan un cambio significativo en los hábitos de compra de los consumidores. Mateo Zibelman, empresario del rubro cárnico, indicó, en diálogo con República de Corrientes, que, desde octubre del año pasado hasta enero, se registró una baja del 30 %, seguida por un 15 % de enero a marzo. Este impacto fue más pronunciado durante 2025. La disminución en el consumo no se limita a la carne vacuna; también afecta a alternativas más económicas como el pollo y el cerdo. “Incluso esos productos sintieron la baja, a pesar de ser más accesibles”, dijo Zibelman.
En cuanto a los precios, la variabilidad es notable. El kilo de asado presenta precios que oscilan entre los $ 12.000 y $24.000, lo que, junto a la pérdida de poder adquisitivo, llevó a cambios en los hábitos de consumo. “Hoy, la gente compra para el día, ya no hace compras semanales como antes”, explicó Zibelman, quien también observó una reducción en las tradicionales reuniones sociales. “Antes había muchas juntadas con asado, ahora disminuyeron o se reemplazan por comidas más económicas”.
A raíz de estos cambios, creció la demanda de cortes alternativos y más económicos, como la tapa de nalga o el osobuco, que comienzan a ganar protagonismo incluso en preparaciones más elaboradas. “Se pueden lograr platos muy buenos con cortes más baratos”, afirmó el empresario.
Zibelman también aclaró que el precio de la carne no depende únicamente del comercio minorista, sino de factores estructurales vinculados al mercado ganadero. La menor oferta de animales y un proceso de reactivación productiva tras años de desincentivo al sector son elementos clave. “Hoy, hay menos animales disponibles, y el ciclo productivo no es inmediato; puede tardar entre dos y cuatro años en normalizarse”, explicó. Adicionalmente, factores climáticos, como inundaciones en zonas productivas en Buenos Aires, afectaron la llegada de hacienda a los mercados.
“Antes había muchas juntadas con asado, ahora disminuyeron
o se reemplazan
por comidas más
económicas”MATEO ZIBELMAN
EMPRESARIO DEL RUBRO CÁRNICO
Las ventas afectan directamente la estructura de los comercios. El aumento en los precios de la carne vacuna y del pollo es el resultado de una combinación de factores productivos y de mercado que impactan en la oferta disponible para los consumidores.
Cuando los precios internacionales mejoran, muchos productores optan por retener más animales en los campos para aumentar sus rodeos, lo que implica que se envían menos vacas al matadero. Esto reduce la cantidad de carne disponible en el mercado interno, presionando los precios en las carnicerías.
Ante los elevados precios de la carne vacuna, cuyos cortes más económicos superan los $ 15.000 o $ 16.000, muchos consumidores han comenzado a optar por el pollo como alternativa más asequible. Sin embargo, la oferta de pollo también enfrenta dificultades. Un ejemplo es Granja Tres Arroyos, uno de los principales frigoríficos del país, que atraviesa conflictos gremiales que afectan su nivel de producción.
A pesar de la baja en la demanda, los consumidores siguen interesados en adquirir carne de calidad, aunque de manera más racional. “Se puede disfrutar de un buen corte cambiando la costilla o el vacío por opciones más accesibles; todas las carnes son buenas si se preparan correctamente”, aseguró Zibelman.
En otra carnicería, se observó que “las carnes subieron y van a seguir aumentando en las próximas semanas”. Allí, los cortes baratos ya no estaban disponibles, y las ofertas se limitaban a la carne de cerdo, con la paleta y el cuarto a $ 5.000. Los precios de los cortes cárnicos varían considerablemente: el osobuco cuesta $ 9.500, la aguja $ 10.000, el vacío $ 16.000 y el lomito $ 18.000. Por ejemplo, la molida común pasó de $ 8.000 a $ 10.000 en la última semana.
El pollo también sufrió modificaciones significativas. Desde diciembre, los 15 kg de patamuslo, que antes costaban cerca de $ 39.000, ahora se venden a entre $ 47.000 y $ 49.000. La opción más económica en esta línea son las cajas de 10 kilos a $ 32.000. “La suprema fue lo que más aumentó y seguro habrá cambios en la patamuslo para las jornadas venideras”, afirmaron desde una popular carnicería.

