Llegó a debate en libertad. Ahora el Tribunal debe dictar sentencia pero el imputado está prófugo. Desde la querella pedirán que se sume a la lista de los “más buscados” y hasta una recompensa para encontrarlo. Indignación en la familia damnificada.
Darío Emanuel Aguirre fue acusado de “supuesto abuso sexual gravemente ultrajante por la situación de convivencia preexistente con la víctima”, hecho ocurrido entre los meses de enero y junio de 2014 en una vivienda ubicada en el barrio capitalino San Roque Oeste. El debate en el Tribunal Oral Penal se desarrolló hasta el 14 de junio, fecha en que se presentó informe de la Cámara Gesell. Desde entonces el acusado no concurrió a las audiencias. El abogado defensor habría manifestado que estaba enfermo. Sin embargo no fue localizado en la casa de los padres ni en su propio domicilio.
El pasado 14 de junio fue el último debate en el cual estuvo sentado frente al Tribunal el imputado Aguirre junto a su abogado.
En la fecha siguiente, el defensor y el acusado faltaron al debate.
“Hoy (por ayer) debía continuar el juicio, sin embargo el abogado se presentó y alegó que el imputado está enfermo”, dijo a época Gustavo Briend desde la querella.
El letrado aseguró que el tribunal entonces declaró en “rebeldía” a Aguirre, y revocó la eximición de prisión que tenía hasta el inicio del juicio, por lo cual se envió un oficio a migraciones y se solicitó pedido de captura nacional e internacional.
Briend dijo además que la próxima fecha es el jueves 4 de julio pero de no localizar al imputado solicitarán se instrumente una recompensa para dar más rápidamente con el prófugo.
“La fuga de Aguirre perjudica notablemente. Si no aparece en la última audiencia, en la que se daría a conocer la sentencia, el juicio vuelve a fojas cero”, explicó el letrado.
Mencionó al respecto que el imputado “no fue hallado en el domicilio de los padres ni en su vivienda”.
Erika Montenegro es la madre de la niña a quien Aguirre habría sometido cuando ambos eran pareja y convivían en el barrio San Roque Oeste.
La progenitora sólo espera justicia por el daño que le ocasionó a su hija, quien en ese entonces tenía tres años y medio.
Explicó a este medio que el hombre en ese tiempo era chofer de la ambulancia del 107 y que tenía acceso a medicamentos, por lo que se presume que la “dormía” durante los ataques a su pequeña.
En un cruel relato la mujer dijo que sólo recuerda “la mano de su pequeña pidiéndole ayuda, pero ella estaba sin fuerzas y sin poder defenderla”.
La niña se animó a narrar su calvario años después, cuando Erika y su pareja se separaron, ya que el acusado amenazaba a la niña de “prenderla fuego”. Explicó también Erika que la separación se dio después de varios hechos de violencia doméstica.
Otra acusación en Empedrado
Extraoficialmente se supo que Aguirre habría sido sindicado como supuesto autor de otro hecho de abuso sexual. También contra una niña, pero en la localidad correntina de Empedrado.
“Él formó una nueva familia y habría sometido sexualmente a su cuñada de 11 años”, dijo una fuente consultada al respecto.


