La baja se profundizó en el arranque de 2026, con seis meses consecutivos en retroceso y un impacto más severo en los trabajadores estatales, mientras la inflación vuelve a erosionar los ingresos.

El salario real de los trabajadores registrados volvió a retroceder en febrero y acumuló una caída del 1,9% en el primer bimestre del año, en un contexto marcado por la aceleración inflacionaria y el deterioro del empleo formal.
De acuerdo con los datos del Índice de Salarios difundido por el INDEC, los ingresos formales encadenan seis meses consecutivos en baja y profundizan una tendencia negativa que se mantiene desde el cambio de gestión. En ese período, el poder adquisitivo promedio se redujo 8,9%, con un impacto mucho más fuerte en el sector público.
Los empleados estatales encabezan las pérdidas: registran una caída real del 18,3%, mientras que en el sector privado el retroceso alcanza el 3,5%. La diferencia expone una brecha cada vez más marcada en la evolución de los ingresos.
El escenario se completa con señales de debilidad en la actividad económica. El consumo masivo no logra repuntar y sectores clave para la generación de empleo, como la industria y el comercio, continúan mostrando caídas. En paralelo, el propio organismo estadístico advierte que los datos sobre trabajadores no registrados presentan un rezago de cinco meses, lo que limita su comparación directa con la inflación actual.
El investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, describió la dinámica como una tendencia descendente sostenida. “El salario real de los trabajadores registrados cayó por sexto mes consecutivo en febrero. En promedio está un 8,9% abajo de noviembre de 2023”, señaló. Además, anticipó que la presión inflacionaria de marzo, que alcanzó el 3,4%, volverá a impactar negativamente en los ingresos.
Desde el Iaraf, en tanto, remarcaron que los salarios públicos muestran comportamientos diferenciados. Aunque los provinciales lograron cierta recuperación durante parte de 2025, desde agosto retomaron la tendencia a la baja. En contraste, los nacionales no lograron revertir la caída en ningún momento del período.
El deterioro acumulado también se refleja en términos de ingresos perdidos. Según estimaciones privadas, en los últimos 27 meses un trabajador del sector privado resignó un monto equivalente a casi un salario mensual promedio. En el caso de los empleados públicos nacionales, la pérdida asciende a 7,7 sueldos, mientras que en el ámbito provincial equivale a 3,1 salarios. En promedio, el sector público registra un retroceso equivalente a 4,5 sueldos

