Un correntino buscaba sus raíces y destapó una historia oculta de la Guerra del Paraguay

Gustavo Azula escribió Entre la acusación y el olvido, donde cuenta la vida y el padecimiento de su tío de quinta generación. Una inquietud familiar que devino en una frenética investigación y terminó por convertirse en obra que cuenta el lado B de una etapa marcada por el conflicto y las muertes. 

Para saber quiénes somos tenemos que saber de dónde venimos. Quizá haya sido esa la premisa que empujó a Gustavo Azula, un correntino de 43 años al que la curiosidad lo llevó no solo a escribir un libro, sino a descubrir el lado B de un capítulo de la historia local muchas veces olvidada o invisibilizada. 

Los primeros pasos de este logro se remontan a 2020, cuando Gustavo y su esposa, María Eugenia, iban a ser papás. En ese momento tan especial para la familia, él decidió encarar una investigación genealógica profunda.

Contra viento y marea, la falta de información y el celo de algunos por compartirla, se metió de lleno a buscar sobre sus orígenes, sin tener mucha idea de lo que iba a descubrir. 

Una situación inesperada dejó en aquel momento trunca la investigación, pero Gustavo no tiró la toalla. Ya le había picado el bichito de saber de dónde venía y hacia ahí apuntó su proa. Su familia materna y paterna eran de San Luis del Palmar y, a través de ellos, vivían en él un montón de relatos que serían de vital importancia para contrastar y chequear la información muchas veces difusa que conseguía de las fuentes disponibles. 

“Mientras investigaba me iban apareciendo nombres, y uno muy repetido fue el de Alejandro Azula”, contó Gustavo, en diálogo con República de Corrientes. “Al mismo tiempo tenía datos de mi abuela, que contaba de alguien que había estado en la guerra con el Paraguay”. 

Ese hombre, de buen pasar y buena posición social, fue jefe de la Policía y había mantenido correspondencia ni más ni menos que con Justo José de Urquiza. Entre algunos de sus logros se cuenta haber sido quien le puso nombre a las primeras calles y plazas de la ciudad. Pero algo pasó y terminó preso y siendo juzgado por traición a la patria. 

Don Alejandro Azula estuvo en la guerra, se casó y anduvo por San Luis del Palmar. “Él decía que tenía que defender lo que decía el gobernador Lagraña, que era defender los bienes. Pero la cosa se complicó y lo metieron preso. En noviembre de 1865 lo dejaron salir porque su mujer estaba por dar a luz. La esposa tuvo dos hijos y murió. Quince días después, fallecieron también los bebés y el volvió a la cárcel. 

En 1870 quedó libre. La Corte Suprema declaró que Alejandro era inocente y que estuvo preso injustamente. Salió de la cárcel y murió unos meses después. Esta tremenda historia de guerras, acusaciones y dolor le abrieron la puerta a Gustavo a un pasado que desconocía y que terminó siendo mucho más que un mero relato familiar. 

Escribir

Gustavo empezó a escribir. El primer formato fue simulando correspondencia con su tío, como lo llama él a Alejandro. Después se animó a transformarlo a novela, formato con el que ganó un premio. La obra, bautizada como Entre la acusación y el olvido, se encuentra ahora en la etapa de preventa, a la que se puede acceder ingresando a https://caburelibros.ar/product/entre-la-acusacion-y-el-olvido/. 

“El objetivo no es ganar plata, sino dar a conocer la historia, que es mucho más que familiar. A muchos nos pasa que tenemos un pariente que estuvieron de un lado o del otro de la guerra”, reflexionó Gustavo al respecto. 

La investigación

Los primeros datos aparecieron a través de páginas de Internet y documentación como actas de nacimiento, de defunción y de matrimonio. 

Gustavo Azula se encargó de cruzar esos datos con los relatos orales recibidos de su familia. Así fue armando un rompecabezas que parecía imposible. 

¿Y ahora? “Mi primera pica era saber dónde está enterrado Alejandro Azula, que se murió en 1871. El momento coincide con la época de la epidemia de la fiebre amarilla, cuando los cementerios de la época colapsaron. “Está en un limbo, para mí lo enterraron en el de La Cruz, y cuando mudaron los cuerpos, él quedó ahí abajo”. 

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