Río Paraná: El choque de un remolcador contra el puente General Belgrano vuelve a poner a las defensas como prioridad

Las defensas del puente General Belgrano vuelven a generar preocupación tras el impacto de un remolcador paraguayo contra la estructura, el sábado último.

Un video exhibe los daños provocados por el choque en la base de los pilares que dan hacia la costa correntina.  

El presidente del Centro de Ingenieros de Corrientes, Daniel Suárez, dijo que el impacto fue lateral y, por tanto, de menor fuerza, pero advirtió de que un choque frontal “podría generar vibraciones capaces de desplazar tramos de la estructura”.

En declaraciones a radio La Red Corrientes, Suárez aseguró que es urgente proteger el único paso entre Corrientes y Chaco, por donde circulan 24.000 vehículos al día. “Sale muchísimo más barato hacer las defensas que tener el puente cortado un día. El perjuicio económico para la región sería incalculable”, señaló.

El choque ocurrió en la madrugada del sábado, cerca de las 3.40. Por el impacto contra el pilote 5, las barcazas del remolcador, llamado Tío Jan –que navegaba aguas abajo–, se separaron y quedaron a la deriva.

Dos de las barcazas fueron trasladadas a un amarradero habilitado en el kilómetro 1.198. Una tercera fue recuperada con ayuda del remolcador Pampero I, mientras que las dos restantes quedaron varadas fuera del canal principal y pudieron ser liberadas más tarde. Las cinco terminaron amarradas en condiciones seguras, informó Perfil NEA.

De inmediato, la Prefectura limitó las dimensiones máximas de los convoyes a 180 metros de eslora y 50 metros de manga para poder pasar bajo el puente, por el canal de navegación del río Paraná.

La estructura bajo el puente, dañada.Crédito: Gentileza

Una inspección realizada por la Prefectura con luz diurna constató un desplazamiento de la defensa y daños en el pilote N.º 5. El relevamiento incluyó imágenes tomadas con un dron.

Durante años, la Prefectura estableció restricciones para el paso de grandes convoyes bajo el General Belgrano, que une las capitales de Chaco y Corrientes, entre ellas, la restricción nocturna del cruce de formaciones que superen los 150 metros de eslora, incluido el remolcador, informó el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU).

Esa restricción es una herramienta crucial para proteger el puente, inaugurado en 1973.

Sin embargo, a fines de julio, el ministro de Desregulación de la Nación, Federico Sturzenegger, flexibilizó la normativa para la navegación comercial en aguas argentinas, con el argumento de la “eliminación de regulaciones obsoletas o desproporcionadas”, y modificó el régimen del servicio de practicaje y pilotaje.

La medida provocó un conflicto que terminó con una pérdida de 300 millones de dólares al Estado y la furia del presidente Javier Milei, que, como castigo, dejó de dedicarle elogios en las redes, publica La Política Online.

66 días después de la eliminación de las restricciones de tamaño de las embarcaciones que circulan en aguas argentinas, el convoy paraguayo Tío Jan chocó contra una de las defensas del puente Chaco-Corrientes.

El ingeniero Benicio Szymula, exsecretario de Obras Públicas de Chaco, advirtió que las defensas tienen, como el puente mismo, de 50 años y “no están preparadas para absorber un impacto grande”y reclamó una solución de fondo.

Durante el gobierno de Mauricio Macri se licitó la instalación de defensas capaces de soportar grandes impactos, pero la empresa adjudicataria tuvo problemas económicos y quebró. La obra nunca se volvió a licitar.

Ante el riesgo de un choque grave, la Prefectura limitó el tamaño de los convoyes en la hidrovía Paraná-Paraguay: donde antes podían pasar convoyes de hasta 36 barcazas, hoy se permiten solo 4 por cada paso.

Los convoyes deben amarrar, desarmarse y cruzar por tramos. Esa modalidad fue cuestionada por Sturzenegger, quien entendió que se hace por un “negocito” y no por seguridad.

“No es así”, afirmó Szymula en declaraciones a Norte TV,  en una clara refutación al argumento del ministro de Milei.

La Fiscalía Federal de Corrientes, a cargo de Melina Perborell, tomó intervención en el caso. 

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